Está siendo un verano caluroso, de esos que te hacen sudar la gota gorda («suar sa freixura» dicen en Mallorca, expresión que me encanta).
Cuesta sentarse a dibujar durante mucho rato. Es difícil concentrarse en las entregas, los encargos, las obligaciones. Por eso, para mí, estoy haciendo dibujos rápidos, directos, jugando con los límites de la síntesis. Ese tipo de trabajos en los que colocar «mal» una línea supone perder el parecido de la persona representada.
Ayer dibujé a Erling Haaland, la nueva musa del mundo de la caricatura; hace unos días a León XIV, con motivo de su visita a España. Habrá más, si no me fundo antes.

