Acordes & Viñetas es un festival indescriptible y, como tal, complicado de resumir. Solo se puede experimentar en primera persona, y yo llevo tres años haciendo muescas en mi particular culata.
Seleccionar un par de fotos (par mallorquín, ya sabéis, entre dos y cien) que intenten resumir estos días es tarea ardua, si no imposible.
¿Cómo os condenso entonces el pasado fin de semana? Pues con imágenes inconexas, sin explicación. Ja. Y así os hablo de todo, y de nada.
No quiero acabar sin dos o tres palabras más (no vaya a ser que este mensaje parezca corto y, por tanto, no me represente):
-Viva El Batracio Amarillo y su reivindicación de lo tangencial.
-Mil gracias, Ina Gámez, por tu maravillosa coordinación y buen hacer. Así se marca la diferencia.
-Sigamos comiendo juntos, compañeros y compañeras, porque se arreglan los problemas del mundo y los de nuestra cabecita, también.
-A mi Mart Yuls: «tiene dos huevos…». Prepara los dineros para las gambas del Portosón.
Ah, sí, que no se me olvide: larga vida a la caricatura. De estudio, en vivo, de la mano de quien sea (mis dieses a Lorenzo Montatore por el dibujo y por el reencuentro después de tantísimos años).







